Se suele decir que la ciudad es la casa de todos, que es la extensión de la propia vivienda, aunque muchos tucumanos no lo consideren así, a juzgar por los constantes atropellos a las que se la somete diariamente. Una ciudad es el reflejo de sus moradores. Su cuidado, su ordenamiento, su belleza y su armonía dependerán de ellos y de sus gobernantes. La planificación y la visión de futuro serán siempre imprescindibles porque una urbe se halla en constante crecimiento. Uno de los problemas crónicos es el tránsito que, en la medida que transcurre el tiempo, se vuelve más caótico.
Las estadísticas indican que cada cinco años se suman alrededor de 150.000 nuevos vehículos a San Miguel de Tucumán. Se patentan por año 18.000 autos y 36.000 motos; en la última década el parque automotor creció un 60% en la provincia. Las 12 manzanas que conforman el microcentro reciben la afluencia del 80% de los vehículos que hay en la provincia. El parque automotor provincial cuenta con alrededor de 270.000 autos y unas 200.000 motos. Se estima que en el próximo lustro el tránsito en esta área central puede llegar a colapsar.
El subsecretario municipal de Planificación Urbana dijo que en esta docena de manzanas hay una concentración notable de actividades: administración pública, bancos, escuelas y colegios, sanatorios, que atraen gente constantemente. En su opinión, sería conveniente que las municipalidades del Área Metropolitana, desarrollaran sus propias actividades en sus áreas centrales, así sus habitantes no se vieran obligados a llegar hasta la capital siempre.
Una periodista de nuestro diario recorrió en vehículo la 24 de Septiembre, entre Marco Avellaneda y El Bajo, en las horas pico. Demoró 26 minutos en recorrer las doce cuadras. Infracciones, bocinazos, frenadas, mal humor, peatones que cruzan por cualquier parte, contaminación forman parte del paisaje cotidiano.
Algunos urbanistas coinciden en que debe restringirse el uso del auto siempre y cuando se brinden opciones buenas para no caer en medidas autoritarias y señalaron que el transporte público de pasajeros es ineficiente.
En diciembre de 2005, se aprobó Plan Estratégico Urbano Territorial de San Miguel de Tucumán (PEUT), diseñado por expertos, funcionarios y vecinos. En el trabajo, se sugería, entre otras cosas, desconcentrar las actividades de carácter administrativo. En otras ciudades se ha avanzado en la peatonalización como un modo de desalentar que los vehículos ingresen al centro y favorecer al peatón que en Tucumán pareciera ser el eterno olvidado, como si los vehículos fuesen más importantes que los individuos. Si se diseña un Plan Estratégico consensuado, en el que además se señala que todo cambio debe surgir de un acuerdo entre las partes ,y no se lo respeta o se lo aplica parcialmente, según el criterio del funcionario de turno, difícilmente se logre una ciudad más ordenada y más agradable para vivir. Si no se sabe bien qué hacer se podría consultar con expertos de Rosario, Mendoza o Córdoba para ver cómo encararon esta problemática. Parece increíble que en un municipio que posee un PEUT y urbanistas reconocidos, se siga sin saber cómo abordar este asunto. "El crecimiento de las ciudades tucumanas depende mucho de la sensatez de cada decisión parcial de los políticos. En alguna cabeza debería haber ideas claras sobre el futuro de la ciudad", dijo alguna vez el arquitecto César Pelli.